Mi paraíso personal

No te pongas celosa, sabes que como tu ninguna, pero es verdad que alguna vez, como con el amor, descuidas lo que tienes en casa para ensalzar lo último que te ha impresionado, perdona por ello,  no hace falta ir a Noruega para llenar la vida y el alma de ternura, sosiego y tranquilidad, con visitarte de vez en cuando insuflas en mi la energía suficiente para decirle al mundo que si no te conocen, no conocen el paraíso.

Te he recordado todos y cada uno de los días que he estado fuera, porque estaba entre montañas y verdes praderas como las tuyas, y nadie más que tu, sabe de torrentes y cascadas, de miradores uniendo el cielo,  la tierra y el mar,  hablo del Fitu,  donde la sorpresa está garantizada, puede que el día esté claro y te muestre desde Lastres hasta Covadonga, o puede que la niebla vele los llanos y adivines  las cimas de las montañas como regalo para la vista, y para el recuerdo.

Y si hablamos de torrentes, nadie acaricia como tus aguas,  cada una de las piedras que encuentran a su paso los riachuelos de Asturias, sólo escuchar su sonido consigues la calma,  esa dulce melodía a su paso entre arbustos, helechos o hayas. Nadie sabe de abrazos más que esa hiedra adherida a los árboles,  arropándolos durante el invierno o acompañándolos el resto del año, esas cimas blancas de Picos de Europa, pureza de paisaje, esperanza  de vida y paz para las almas,  donde la mirada siempre gana, porque siempre ves grandeza y frescura para alimentar las ganas de disfrutarte y volver a ti.

La belleza y la elegancia llevan tu nombre Naranjo, eres el Dandy de de toda alma viajera , del que te encuentra sin buscarte, del que te busca y te halla y del que te conoce y te corteja cada año para enamorarte. Pero tú no eres de nadie, porque perteneces a esos ojos vírgenes que un día encontraron en ti, al único,  al Naranjo de Bulnes, al Pico Urriellu. No sé si será contigo, pero tú, sí haces soñar.

Pero no es una guía turística y no tendría papel suficiente para señalar cada  rincón, cada lugar que deberíamos visitar  para conocerte, pero si puedo constatar los sentimientos  que produce tenerte cerca. Mirar tus cimas o tus valles,  es cambiar la ansiedad de vivir por la tranquilidad de disfrutar,  es pensar que allí no existe la soledad porque te acompaña la calma, sus mareas rítmicas hacen de la mañana a la tarde que cambies de paisaje sin moverte de lugar, descubriéndote sus encantos cubiertos por la mar. El sol,  hace que brilles, la niebla,  que imagines, que sientas, que desees, que ansíes volver, que no la olvides nunca.

No sé cuál es el secreto y el tesoro que hay en tus entrañas que nadie reniega de ti, ni los que perdieron la vida en tu interior, ni siquiera los que te lloraron fuera.

No se cuál es la furia que tienen tus bravas aguas,  que necesitan de los bufones para soltar su ira y no pelear.

No sé cuál es la pena que habita en tu cielo,  que lloras para desahogarte casi cada día, para que tu verde sea eso VERDE PARAISO NATURAL.

No será mi tierra, pero de ella descienden mis hijos, y aunque no lo fuera, seguirías siendo mi refugio ante la tristeza y frente a ella.  Buscaría la alegría en la humedad de tu orvallo que limpia mi alma de temores y desasosiegos, porque sólo tú, tu grandeza y tu humildad me facilitan la paz y la calma que anhelo.

Castilla, tú me viste nacer sí, y tendrás tu sitio, no te he olvidado.

Ana Ríos

 

Sigue leyendo “Mi paraíso personal”

La playa sin ellos Dos toallas, la crema para el sol, agua, el móvil, pañuelos, la cartera nada, dos manzanas, nada, nada, la bolsa medio vacía, hoy, sólo la llena la nostalgia que queda cuando ellos ya no te acompañan, poco a poco, nos va sobrando todo, todo, menos su recuerdos, dónde han quedado esos dolores en los brazos por llevar esa bolsa donde había bocadillos, zumos, fruta, galletas, pelotas, palas, cubo, qué colorido¡¡¡¡ qué alegría¡¡¡¡ no habíamos encontrado donde extender la toalla y ya estábamos buscando a ver donde habíais ido o con quien estabais jugando, hoy, sigo diciendo, la bolsa tiene nostalgia de tiempo pasado, pero tiene también alegría de saber que sois felices , buenos recuerdos, alguna rabieta y una pizca de soledad, espero y deseo que el tiempo que os dediqué, os haya hecho grande el alma y fuerte el corazón, para que yo pueda volver la vista atrás con la mirada segura y exclame sin temor a equivocarme que cualquier tiempo pasado no fue mejor, porque encuentre en vosotros la felicidad, la alegría y la ilusión que siempre quise daros. Aun así, mi vida y mi felicidad se siguen alimentando de aquellos años. Cada día, el mar se llevaba nuestros castillos pero hoy me ha devuelto vuestros recuerdos . Ana Rios.

Verano del 69

Yo tenía 14 años y  ganas  de comerme el mundo,  pero cuando llegué a él, me encontré con vosotras, javerianas del alma,  y me pusisteis ante un espejo que me devolvió  todo lo que no había sabido ver, resultó, que la grandeza de la vida, era eso que tantas veces había tenido en mis manos, la sencillez de una familia humilde y trabajadora con 5 hijas como tesoro,  que poder ayudar a los demás,  es el premio a la generosidad,  que  admirar el ocaso cada día, desarrolla la sensibilidad,  que observar la luna llena o la osa mayor,  te da la seguridad de saber,  que algo muy grande hay, para que la una y la otra sepan cada noche, cual es su lugar,  que no conocer los juguetes que hay nuevos , no te quitaba las ganas de jugar, que trabajar  con los animales ,  evitaba tener que ir a las granjas a conocerlos,  que las amapolas,  las margaritas, el cantueso ( la lavanda) y otras muchas plantas, son el decorado de muchísimas personas que nunca tuvieron la suerte de admirarlas,  de olerlas de caminar entre ellas….que oler a tierra, te daba la sabiduría de pronosticar el tiempo, que no había gimnasios porque el trabajo ya era duro en sí, que las fiestas se celebraban con lo que había, pero siempre teníamos ganas, y más  y más y más y muchísimo más, todo iba en mi mochila pero la niñez no me está para valorarlo,  con todo esto llegué y con muchísimas lágrimas que no derramé cuando despedí de los míos, ellos lo hicieron por mí, yo tendría ocasión de llorar después.

Pues hoy, cuando me abrieron la puerta, aunque ni el  lugar ni la casa eran la misma, mi corazón se rasgó para poder abrigar todos los sentimientos y albergar todo lo que yo había vivido  junto a ellas hace casi 50 años, mi alma deseó ser  aquella chiquilla llena de  ilusión,  de  fuerza,  de vida, de ganas de conocer, de saber, de preguntar, de emocionarme, DE VIVIR.  Allí me quité las telarañas y a  medida que íbamos viendo  la  casa , con objetos que yo recordaba perfectamente, mi piel se encogía queriéndolo  vivir de nuevo, cuando me enseñasteis un dormitorio , yo no pude ver más que aquella camita que tantas veces había hecho,  con aquella mesa llena de rayones que hacían las adolescentes mientras estaban con nosotras, me  emocionó de manera muy especial,  los bancos de la capilla, esa media luna que hacíamos durante la homilía, permitía que nuestras reflexiones circulasen en un ambiente  de meditación  júbilo y respeto.

Aprendí con vosotras a valorar la soledad y hasta desearla a veces, a tomar decisiones y ser consecuente con ellas, a rectificar y levantarme cuando me caía, a agradecer a la vida todo lo que tenía, y lloré por lo que no sabía que había perdido,  pero entonces fue,  cuando de verdad supe lo que es querer, supe que ser feliz, es intentarlo,  que aunque lejos, tenía lo más valioso, la familia, que aquí hice amigos porque el mundo es redondo y nos necesitamos todos, que el amor está en todas partes, sólo hay que buscar y que  a veces, hasta te tropiezas con él, que en la vida todos  necesitamos de los demás,  y que por mucho que me esfuerce nunca seré  capaz de agradecer a mis padres,  el sacrificio que hicieron cuando me permitieron vivir mi vida, esa  será mi deuda con ellos, pero ellos,  siempre supieron que hicieron lo que debían  hacer.

Podría escribir no 3 sino 30 páginas, relatando emociones de estos tres años, pero seguiría siendo poco y nunca quedaría al  descubierto el alma que allí nació, podría decir que hay alguien que  recuerdo mucho que no he podido encontrar, deseos que se fueron y que fueron importantes en su día, pero  lo esencial es que  allí  nació,  mi amor a la vida.

No  daré nombres, no señalaré a nadie,  todos saben lo importantes que fueron en esos años para mí,  los  que se fueron y los que están, para ellos GRACIAS.

 

Ana Ríos